Ramón María del Valle-Inclán

Ramón María del Valle-Inclán es el seudónimo de Ramón José Simón Valle y Peña (Villanueva de Arosa, 28 de Octubre de 1866 — Santiago de Compostela, 5 de Enero de 1936) fue un poeta, novelista, poeta, actor y dramaturgo español. Era hijo de Ramón del Valle Bermúdez y Dolores Peña Montenegro, ambos de familias fidalgas gallegas.

El padre era periodista, jefe del negociado de gobierno y secretario del Gobierno Civil de Pontevedra, amigo de Manuel Murguía y de Andrés Muruáis. Hombre culto y liberal, cultivó la poesía y la arqueología; además de la narrativa, el ensayo y el teatro, dentro de la literatura.

Poco se sabe acerca de los años de su infancia y juventud. Cursó Derecho en la Universidad de Santiago de Compostela, sin llegar a completar el curso. Viajó a México en 1892. Montado en Madrid, en 1895, ahí inició su actividad literaria, escribiendo cuentos y artículos para la prensa de la época. Vivió en Francia, de 1914 a 1918.

Fue profesor de Estética en la Academia de Bellas Artes de San Fernando (1916) y presidente del Ateneo de Madrid (1932). Con el tiempo, el nombre de Valle-Inclán pasó a ser sinónimo de una literatura modernista, creando una obra inconfundible.

Después de su boda con la actriz Josefina Blanco, comenzó a escribir para el teatro de la serie de Comedias Bárbaras, amplio panorama social donde comienza a dibujar la deformación dramática que va a caracterizar su obra posterior.

Fue profesor en la Academia de San Fernando (1916). Y será en la década de 1920 que publica, entre otras piezas, Divinas Palabras y Luces de Bohemia, su primer esperpento, término que inventó para designar a su peculiar manera de deformar el mundo («los héroes clásicos reflejados en un espejo cóncavo dan el esperpento», escribe); obras con tres de sus características principales: mordacidad, drama y lo grotesco.

Así mismo, continuaría escribiendo teatro, siendo mundialmente representadas las piezas que recogió en Martes de Carnaval: Los Cuernos de Don Friolera, de 1925, Las Galas del Difunto,(1926), La Hija del Capitán (1927). Es en 1926 que escribe su novela más célebre, Tirano Banderas, retrato de una dictadura sudamericana que iba a influir en toda su literatura posterior; así como en obras posteriores de novelistas de América.

La instauración de la República en 1931 trajo algún reconocimiento público, y llegó a ser presidente del Ateneo de Madrid (1932).

Murió en Santiago de Compostela, a los 69 años, en 1936 (año del estallido de la Guerra Civil Española). Es por muchos considerado como el más grande dramaturgo español del siglo XX y uno de los narradores y poetas más importantes de la literatura en español de todos los tiempos.

Fue amigo de Rubén Darío y uno de los más grandes escritores de la llamada generación del 98 en España, que incluye a nombres como Antonio Machado, Pío Baroja, Miguel de Unamuno, Azorín y Jacinto Benavente, entre otros. Además, influyó profundamente novelistas latinoamericanos como Rómulo Gallegos, Miguel Ángel Asturias, Alejo Carpentier y Gabriel García Márquez.

Valle-Inclán no tenía uno de los brazos. La cuestión nunca fue oficialmente reconocida por el escritor, pero se cree que el percance aconteció en el transcurso de una pelea personal con el escritor Manuel Bueno.

También se piensa que pudo haber sido a causa de la represión policial en un mitin anarquista; dado que Del Valle-Inclán era un reconocido anarquista gallego.

Estilo y obras

Evolución general

La obra literaria de Valle-Inclán presenta, según Fernando Lázaro Carreter, una evolución que se puede dividir en tres etapas cronológicamente sucesivas:

Etapa inicial: modernismo «clásico» o «canónico», basado en el Realismo burgués (hasta 1907);

Etapa de transición: cuando comienza a alejarse de los cánones tradicionales (de 1907 hasta 1920);

Ciclo esperpéntico: después de 1920, cuando crea su propia forma particular de expresión.

En todas estas etapas, el mundo rural de Galicia es el espacio principal para el cual se dirige la mirada del autor.

Modernismo canónico

En esta etapa predomina el esteticismo basado en los cánones formales burgueses, además de una temática regionalista. Galicia es retratada como un territorio primitivo y mítico, donde lo real y lo imaginario, lo aristocrático y lo popular se mezclan perfectamente.

El mundo antiguo que se deshace con el progreso es visto bajo una perspectiva nostálgica. Es en esta época que las obras de Valle Inclán toman un aura bucólica, en donde suelen aparecer escenarios típicos de Galicia.

Etapa de transición

A este período pertenecen las dos trilogías Comedias bárbaras y La Guerra carlista. El escritor, aún preso en los cánones estéticos tradicionales, muestra un inicio de crítica del mundo rural gallego, denunciando sus aspectos de miseria y brutalidad.

En otras palabras, se vuelve un autor más comprometido socialmente, sobre todo con el entorno que lo rodea; que, a su vez, es el que más conoce.

El ciclo esperpéntico

El ciclo esperpéntico es el conjunto de obras de Valle-Inclán que emplea el estilo que él llamó el esperpentismo; el cual desarrolló a lo largo del tiempo y que se puede rastrear en obras anteriores. A partir de ahí, Valle-Inclán corta su conexión con el lirismo romántico, aún presente en la fase anterior de su carrera.

El significado habitual de la palabra esperpento es feo, desaliñado, por extensión, cosa de lujo o absurda; en la estética de Valle-Inclán, la palabra denota un estilo basado en la deformación de la realidad, la técnica expresionista entendida por él como necesaria para interpretar adecuadamente la realidad de entonces.

El «manifiesto» de arriba, deja en claro que Valle-Inclán no cumplía con los logros puramente estéticos de la época, y que hacía cuestión no sólo de ser original, sino también de producir textos con impacto social. También aclara que la técnica del esperpentismo consiste en deformar la realidad, y que esta deformación se realizará por medio de la exageración.

La caricatura resultante tiene que ser «matemáticamente» perfecta, hasta el punto de la deformación deja de existir como deformación, pasando a reflejar perfectamente los contrastes, cinismos, encantos y brutalidades de la vida contemporánea con más realismo que las descripciones costumbristas de la época.

Son obras del ciclo esperpéntico los dramas de Luces de bohemia y Martes de Carnaval (trilogía compuesta por La hija del capitán, Las galas del difunto, Los cuernos de Don Friolera), las novelas de la serie el Ruedo ibérico y la novela Tirano Banderas, que como ya mencionamos, es considerada por muchos críticos como la más importante novela en la producción del autor.

Algunos también incluyen aquí las Divinas palabras, que no fueron expresamente clasificadas así por el autor, sino que presentan características similares y de forma escrita en la misma época.

Anecdotario

Son muchas las anécdotas registradas acerca del escritor. El escritor contaba la historia de la pérdida del brazo de diversas maneras. La más común era la siguiente: “Entrando en una posada, vi al fuego una olla de cocido, olía y me di cuenta que faltaba una cosa, entonces corté mi propio brazo y lo mezclé con la carne, las coles y las patatas.»

Se le preguntó acerca de por qué había viajado a México en la juventud, Valle-Inclán decía: Ahora bien, porque México se escribe con “X”.

Cierta vez, pasando frente a un cementerio, vio que estaban levantando una cuadrícula. Buscó al encargado y recomendó: No insistas con la tontería de esa cuadrícula. Los que están dentro no piensan salir y los que se fueron no piensan entrar.

Principales obras

A Media Noche

Perteneciente a una etapa de cambio que marcó definitivamente el rumbo artístico de la obra de Ramón del Valle-Inclán, se encuentra La media noche. Visión estelar de un momento de guerra (1917) es un relato inspirado en su experiencia real cuando en 1916, en plena Primera Guerra Mundial y debido a sus declaradas simpatías aliadófilas, fue invitado por el Gobierno francés a visitar el frente del Somme, con el compromiso de publicar un libro sobre la guerra.

Libro durante mucho tiempo relegada dentro de su obra y mal estudiado, pero de gran valor literario, Valle-Inclán ofrece aquí una visión total e innovadora de la guerra en una historia radicalmente moderna, que representa a su vez un punto de inflexión en su trayectoria, situándose en la senda de la renovación de los géneros literarios en el siglo XX

Entre otras obras importantes de la producción de Valle Inclán figuran, además:

-Sus obras dramáticas, muchas de las cuales son calificadas como “esperpentos”; con sutiles deformaciones de la realidad; como podemos apreciar en Luces de Bohemia, Divinas palabras, la serie de Martes de Carnaval, las Comedias Bárbaras; así como Farsa y licencia de la reina castiza, entre otras.

-Su poesía, donde destacan los poemarios de La pipa de kif (en donde ya se aprecian los rasgos esperpénticos) y Aromas de leyenda, un texto mucho más modernista.

-Sus novelas y relatos; en donde podemos encontrar las conocidas Sonatas, la ya mencionada Tirano Banderas, la trilogía que compone a El ruedo ibérico (también con elementos esperpénticos) y las Sonatas, entre otras.

Cabe mencionar que la obra de Ramón del Valle Inclán es una de las más extensas en su generación, tanto en novela, como en teatro, cuentos y ensayos.

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