El Principito

Creado más de 70 años por el novelista y aviador Antoine de Saint-Exupéry, El Principito es uno de los mayores clásicos de la literatura universal.

Después de su lanzamiento en la década de los 40, alcanzó el éxito rápidamente. Actualmente, es el tercer libro más traducido del mundo, tan sólo por detrás de la Biblia y del Corán. Su historia mágica y sensible es capaz de conmover a niños y adultos con sus enseñanzas inolvidables.

A primera vista, este es un libro infantil, pero su contenido está lleno de reflexiones sobre el amor, la amistad, la ética y la vida en sociedad, entre otros temas.

Por medio de un lenguaje profundo y, a la vez, sencillo, El Principito es capaz de rescatar al niño que hay en cada uno de nosotros, transmitiendo mensajes de optimismo, amor y sencillez. Sé que estás ansioso por saber más sobre los detalles de este relato encantador. Pero, antes de leer la reseña de El Principito, vamos a conocer rápidamente a su historia con el resumen a continuación.

Resumen del libro El Principito

En el libro El Principito se cuenta la historia de un piloto de avión que sufre una avería y cae en medio del desierto del Sahara. Con poca agua disponible, el piloto necesita reparar su avión lo más rápido posible para poder sobrevivir. En la mañana después de la caída, un niño frágil de cabellos de oro lo encuentra.

El niño le pide que dibuje un cordero y, sin entender lo que había sucedido allí, el piloto decide mostrar su antiguo dibujo de un elefante dentro de una boa. Este es un dibujo creado por el piloto cuando era todavía un niño. Ningún adulto nunca pudo interpretarlo de la manera correcta, diciendo que lo que él había dibujado era un sombrero. Para su sorpresa, el niño interpretó correctamente el significado de ese dibujo y le pidió de nuevo que le dibujara un cordero.

Ver a ese pequeño en un lugar nada común, despertó una enorme curiosidad en el piloto. Con el pasar del tiempo, comparten sus experiencias de vida y se acercan cada vez más. La convivencia hace que el piloto pase a llamar a aquel niño curioso “El Príncipito». Así, los dos personajes construyen una amistad pura y, juntos, pasan a buscar un medio para volver a sus hogares.

Reseña de El Principito

Por tratarse de un libro aparentemente dirigido a niños, El Principito no cuenta con muchas páginas; no obstante, lejos de ser un perjuicio para la obra, se trata, sin duda, de un importante acierto.

Además, esto no significa que la historia sea contada de forma acelerada, o que presente poco contenido. Por el contrario, es posible sacar una lección de cada frase que trae, y eso hace que este sea uno de los libros más fascinantes que puedas leer en toda tu vida como lector.

Es curioso saber que su autor, Antoine de Saint-Exupéry, fue escritor, dibujante y también aviador. Y es que sus características se relacionan a la perfección con las de aviador que narra la historia. Por eso, quien lee El Principito se queda con la sensación de que todo lo que se narra es real, haciendo que la experiencia de quien lo lee termine por ser mucho más emocionante.

Antoine tiene la capacidad de escribir muy bien y este don nos conecta con la narrativa; ello, desde que abrimos el libro. Es posible observar la sencillez de sus dibujos, que dan a las páginas de una belleza única al mismo tiempo que estimulan nuestra imaginación.

Su intención era cautivar a los niños, pero logró mucho más que eso. Antoine fue capaz de utilizar sus palabras en su libro infantil para cambiar la visión de muchas personas, incluso de los adultos, sobre el mundo.

Cada personaje presentado en el transcurso de la historia cuenta con características únicas y específicas. Estas características muestran los diferentes tipos de adultos que un día podemos llegar a ser. A cada lugar que el Principito va, quedan claros los errores que cometemos cuando adultos y cómo afectan a nuestra calidad de vida.

Así, en el transcurso de la narración, el autor discute sobre asuntos como la vanidad, los vicios y el prejuicio. Por medio de los pensamientos del Principito, podemos reflexionar sobre estos y otros problemas sociales que conocemos a medida que crecemos.

Esta historia también nos enseña mucho sobre el amor y la amistad. Y anda siempre buscando demostrar que para que las buenas relaciones sean duraderos es necesario poner dedicación.

Este libro fue creado para educar a los niños en cuanto a los valores de la moral y la ética; pero, curiosamente, no se queda ahí; y con el paso del tiempo, se ha vuelto un libro que ha roto estas fronteras.

Al evaluar el comportamiento humano, critica, sobre todo, la forma como se pierde la pureza y la creatividad cuando nos convertimos en adultos. La sensibilidad que el autor pone en sus personajes hace que el lector se emocione varias veces durante la lectura.

El Principito es una obra tan rica, que va mucho más allá de los límites de su género literario. Por eso, este es un libro único y su lectura es esencial; no importa si se trata de un niño o un adulto.

Es imposible dejar de indicar esta lectura, independientemente de la edad del lector; ya que se trata de una obra que tiene mucho para enseñar. Altamente recomendable para lectores principiantes o avezados.

Enseñanzas de El Principito

1. Lo esencial es invisible a los ojos

Esta es una de las reflexiones más conocidas del libro, de inmediato al escucharla o leerla ya sabemos la fuente. En un mundo como el que vivimos tiene aún más sentido, ya que nos encontramos superficialmente unidos al materialismo, a la competitividad y a las apariencias.

«Lo esencial es invisible a los ojos», nos recuerda que somos mucho más que este mundo de apariencias. Porque las cosas más importantes son las que no se pueden ver, son las que sólo podemos sentir, como el amor, la bondad, la generosidad y la amistad.

2. Conócete a ti mismo y podrás comprender mejor a los demás

Dedicarse al propio autoconocimiento, dedicarse a sí mismo, siempre es más complicado que juzgar a los demás (y es algo que no solemos hacer con frecuencia).

Lo fácil es quejarse de cómo es el mundo y cómo nos gustaría que fuera, pero, ¿qué estás haciendo para contribuir a crear un mundo mejor?

En el momento en que tomamos conciencia de quienes somos, y nos comprometemos a ser mejores personas cada día, realmente estamos preparados para ayudar y compartir nuestro amor con cada uno de los seres que fueron parte de lo que somos.

No hay buenos o malos, hay personas que hacen lo que pueden, de la mejor forma que pueden, a partir de lo que tienen disponible y que han recibido. Una persona no puede dar lo que no tiene, por eso es importante siempre cultivar el amor.

3. El amor no es mirar el uno hacia el otro, sino mirar en la misma dirección

El amor es algo para dos personas, es una unión especial, y pierde el sentido y la fuerza cuando no hay reciprocidad. El amor se va construyendo a través de una colaboración: en el momento en que una persona se aleja, es la otra la que soporta todo el peso.

Para que ambas personas caminen en la misma dirección, con la fuerza del amor como guía, es necesario compartir proyectos de vida. El hecho de compartir alegrías, experiencias e intereses comunes da sustento da vitalidad a dos almas que comparten un viaje extraordinario.

4. Mantén la imaginación y la esperanza a pesar de las malas experiencias

Conforme vamos acumulando experiencias, vamos a aumentando o disminuyendo nuestra capa de desconfianza. No obstante, muchas veces terminamos por perder la frescura que nos da la inocencia: el observar, explorar y experimentar lo nuevo que cada día nos ofrece. Nos quedamos sin probar lo extraordinario que hay en todo lo que sucede.

Es inevitable que sintamos el dolor y que pasemos por la angustia de situaciones difíciles. Esto es parte de nuestro crecimiento, así como mantener algunas ilusiones diarias para poder seguir dando sentido a la vida y a todas las cosas que nos ocurren. Y en este sentido acaba de escapar a la razón, ya que está impregnado por varios de nuestros sentimientos.

5. Atrévete a conocer a las personas en su esencia

Muchas veces en el fijamos mucho en las apariencias de lo que tenemos y muy poco en lo que somos. Aventurarse a conocer a alguien en profundidad es la forma de encontrar tu verdadera esencia, tu belleza más real.

Hacemos un juicio externo, estamos atrapados en el prejuicio, y no le damos la oportunidad de saber nada a la otra persona, sin que este conocimiento ya esté acondicionado. Sólo podemos llegar al amor si nos permitimos conocer y entender a los demás de una forma verdadera; y para ello, tenemos que librarnos de nuestros prejuicios.

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