Alguien voló sobre el nido del Cuco

¿Cuándo una novela nos cautiva tanto con su apartado tan sencillo sin saber que algo se esconde en las sombras de la misma? Ken Kesey, a través de su ojo detallista, nos demuestra que lo escondido siempre está presente, y que incluso en la mejor situación, hasta los buenos pierden.

Con grandes éxitos de venta, y popularizada por su adaptación fílmica con Jack Nicholson, Atrapado sin salida, la novela sobre un psiquiátrico estadounidense supone un must-read para todo lector de clásicos contemporáneos.

La historia trata sobre la visión del Jefe Bromdem, un gigante de casi dos metros residente de un psiquiátrico en Oregón, ha fingido ser sordo por muchos años, sirviendo como un narrador activo en los eventos. Proporciona una tercera mirada a los acontecimientos, y el punto de partida es el ingreso de Randle McMurphy, un ex-convicto el cual ha alegado demencia.

Fotograma de 'Alguien voló sobre el nido del cuco' de Milos Forman

Fotograma de ‘Alguien voló sobre el nido del cuco’ de Milos Forman

El Jefe siempre presente

Un aspecto de la historia, y que se desvía de la temática del filme, es el foco de atención principal. En la película, se ve al Jefe como un interno más del montón, caso contrario del libro, donde se puede decir es el protagonista principal.

A pesar de ello, el tema principal es el cambio en la dinámica del hospital luego del ingreso de McMurphy, quien es retratado como un hombre con encanto y suspicacia casi terroríficos. Él les hará ver a los internos que hay un mundo mejor allí adentro, pues él siempre creyó que el estar en ese tipo de instalaciones haría de su vida algo más fácil.

Se estrella al saber que de la gran mayoría de internos residentes, solo unos pocos son quienes se pueden considerar inestables psicológicamente, el resto permanece allí por voluntad propia. Al parecer, sus vidas en el exterior estaban llenas de problemas, y se involucraron en el hospital como forma de escape para los mismos, sin importar los estragos que allí pasasen.

El control mediante el miedo

Un aspecto bastante notable de la novela es su crítica a las instalaciones psiquiátricas de antaño, pues el mismo Kesey llegó a trabajar en una de ellas, y fue testigo de muchos horrores allí cometidos.

Un proceso bastante común para entonces era la experimentación humana; al tener sujetos mentalmente inestables, suponían no eran sino carne para el matadero, llenándolo de sueros, drogas, pastillas y tratamientos experimentales, con el fin de alterar su conducta (y que a mayores rasgos, se podía usar con finalidades bélicas).

Y no solo esto, la crítica social también se hace presente, pues el recinto es vigilado y custodiado por una enfermara con mano dura, impartiendo castigos severos junto con sus ayudantes de color. Cosas como terapias de electro choques y lobotomías se vuelven el pan de cada día.

La novela tiene dos vertientes, por una parte, es la aventura de un rebelde, vista por ojos inocentes, que trata de impulsar a seres olvidados por la sociedad a un mejor vivir; y por otra parte, es una declaración de alerta por parte de un interno hacia el mundo entero, alegando que en esos lugares estériles, las condiciones son propicias para ser considerado vivir en un infierno.

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