París es una fiesta – Ernest Hemingway

París es una fiesta nos lleva a los recuerdos parisinos de Ernest Hemingway. Una obra basada en hechos reales, pero que puede ser leída como una ficción.

Escrito entre 1957 y 1960, París es una fiesta sólo fue publicada tres años después de la muerte de Hemingway, siendo una de las siete obras de «no-ficción» escritas por el autor. A pesar de la crítica, la obra cubre el periodo de 1921 a 1926, cuando Hemingway vivió en París.

Sinopsis de París es una fiesta

Escrito después de su muerte, en 1964, el libro trae los recuerdos parisinos del escritor estadounidense Ernest Hemingway (1899-1961), que hizo de la ciudad el escenario de su aprendizaje literario. El libro se refiere a los tumultuosos, locos y felices años 20, y rememora la época, con revelaciones indiscretas sobre las personas que conoció en la Ciudad luz.

París es una fiesta nos muestra un Hemingway diferente: al escritor y al hombre, haciendo un viaje sentimental a la década de los veinte, cuando el mundo se abría ante él y sus compañeros eran gente anónima de las calles; así como personajes famosos: Gertrude Stein, James Joyce, Ezra Pround, F. Scott Fitzgerald.

El amor, la ironía, el humor, la nostalgia. Ernest Hemingway fue siempre contrario al sentimentalismo. Sus cuentos y sus novelas muestran el hombre en busca de sí mismo, descubriéndolo en los momentos de dolor, peligro o derrota. Ningún idealismo se muestra ante la vida: esta debe ser enfrentada, como un desafío, vivida sin arrogancia ni lamentos.

La ciudad, sus perfumes, sus encantos, sus amigos y enemigos, Hemingway, en este libro póstumo, nos regala una serie de viñetas inolvidables, escritas con amor, ironía, humor y nostalgia.

Portada de París era una fiesta

Portada de París era una fiesta

Crítica de París es un fiesta

Por tratarse de una obra basada en hechos reales, la historia ya tiende a tener un fuerte impacto en los futuros lectores que aman la historia y quieren conocer un París diferente del actual.

Sin embargo, por más que tengamos la idea de que la historia es verídica, se puede considerar la obra como un trabajo de ficción.

París es una fiesta nos muestra un Hemingway más suelto y real. En el texto, apreciamos como el narrador deja de lado el París romántico; con el fin de mostrarnos una ciudad como cualquier otra. Una ciudad hermosa, sin embargo, no por las calles, los puentes, los cafés o las luces, sino por la capacidad que tenía en sus actividades, así como los diversos personajes que podíamos encontrar ahí; artistas en busca de inspiración y, al mismo tiempo, de diversión.

Después de que pasamos por el entusiasmo de la relación realidad-ficción, París es una fiesta se transforma en una gran historia de recuerdos, ya sean reales o no, al terminar el libro, la sensación es que Hemingway pasó por varios momentos difíciles, pero continuó haciendo lo que amaba hasta los últimos días de su vida.

Se trata de una novela recomendable. Pese a que no es una de las obras más conocidas del escritor norteamericano; esto no le resta mérito. Sin duda alguna, París es una fiesta merece ser leída y, sobre todo, disfrutada.

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