Lee a tu hijo: estrecha lazos familiares

¿Sueles leer a tus hijos? Debes de saber que hacer esto también ayuda en el desarrollo pedagógico y psicológico del niño.

Leer debe ser algo placentero: es por medio de actividades de este tipo, y del contacto con el imaginario y la ficción, que los niños descubren sentimientos que no conocían.

¿Sabías que «Era una vez» es el comienzo de una historia que puede hacer toda la diferencia en el desarrollo infantil? Cuando papá y mamá, profesores e, incluso, hermanos mayores se sientan con los más pequeños a leer un libro o contar una pequeña historia, más que un mundo mágico lleno de fantasía, están abriendo las puertas a una verdadera experiencia de aprendizaje. Para completar esta lección, el momento puede ser transformado en una situación ideal de intimidad, donde se demuestra el amor familiar que, muchas veces, se pierde en medio del caos del día a día. Pero, como todo juego de niños, el «contar historias» es cosa seria.

Al lado de muñecas y carritos de juguete, funciona como un mediador de la relación entre los niños, los adultos y el mundo. Y, a pesar de su importancia pedagógica y psicológica, debe mantenerse siempre en el campo del arte, y no en el del examen, como es común que suceda en la escuela. La actividad debe ser lúdica y divertida, sin obligaciones, tareas o castigos. «Todo lo que se hace con y para los niños, tiene que ser atractivo y realizado con afecto», dice Christine Fontelles, responsable del programa Leer es Preciso, del Instituto de Ecofuturo. No hay razones, entonces, para el leer o contar historias a nuestros hijos se diferente.

Contar y leer un relato debe ser algo placentero. Es por medio de esas actividades, y del contacto con el imaginario y la ficción, que los niños y niñas descubren y expresan sentimientos que no conocían o que aún no eran capaces de comprender. «Debido a la propia etapa de desarrollo, los niños no tienen muchos recursos para gestionar ese lado emocional», cuenta el psiquiatra Marisol Montero Sendin, de São Paulo. Como el lenguaje verbal aún es incipiente, la forma natural de expresión son las imágenes y el juego. «En ausencia de otras posibilidades, la dificultad de lidiar con las emociones se manifestará por medio de la agresividad, problemas de aprendizaje, de sueño o de alimentación», dice Marisol. Mientras los personajes se enfrentan a cosas extrañas, colocan a los niños en contacto con el miedo, los celos y el luto, de una manera matizada. En un diálogo interno, adquieren conceptos y viven experiencias valiosas. Cada cuento que el niño escucha contribuye a la construcción de un autorretrato que el mismo pequeño puede mirar, pensar y cambiar.

Como una esponja, el niño tiende a absorber todo lo que los adultos a su alrededor hacen. Es así que aprende por imitación y repetición. Por lo tanto, si los padres leen, las posibilidades de que los hijos se conviertan en lectores es enorme.

Ya sabes, lee a tu hijo

Ya sabes, lee a tu hijo

Fases de la lectura

  • El bebé sólo responde al ritmo y el tono de la voz del lector. Frases ritmadas, como canciones y poemas, dan el estímulo adecuado.
  • Cuando el niño ya balbucea, juegos rítmicos de sonido son perfectos. Pruebe frases como «ventana, ventanilla, puerta y compañía».
  • Si el niño ya habla algunas palabras y mantiene la atención durante más tiempo, se pueden contar historias ligadas a sus propias experiencias. Después, entran en escena los informes de los fenómenos naturales y animales.
  • Más adelante, temas como el miedo, los celos, la ira, el amor y la amistad son bienvenidos.
  • Con la ampliación de sus horizontes, historias fantásticas, de otros países y planetas pasan a generar más curiosidad.

Cómo contar un cuento

  • El libro debe ser utilizado según la necesidad del desarrollo del niño. Para cada fase, un modelo diferente: para morder, para moverse, para mirar, para ver las figuras y, por supuesto, para leer.
  • El contar historias y leer puede ocurrir en el hogar, en la guardería, en la escuela, el hospital, la universidad, en encuentros literarios. Esta actividad es parte de nuestra naturaleza y así es como debemos entenderla
  • Guardar los libros junto con los juguetes y dejarlos al alcance de los niños no crea obstáculos ni convierte a la literatura en algo serio o aburrido.
  • Inventar historias, cambiar los finales, recortar y pegar figuras, montar escenarios, actuar, modelar plastilina y dibujar también es divertido. Incluso pueden crear su propio libro.
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