Las palmeras salvajes

Las palmeras salvajes es una obra de William Faulkner, cuyo título original había sido: “Si yo de ti me olvidara, Jerusalem”, frase que fue tomada del libro de los Salmos y cuya publicación fue en el año 1939, bajo el primer título con el cual ha pasado a la historia de la literatura universal.

Este libro de Faulkner está compuesto por dos novelas breves: Las palmeras salvajes y El viejo, las cuales van alternándose para terminar conformando una intensa novela sobre el enfrentamiento del ser humano con las fuerzas de la naturaleza y, sobre todo, con sus propias pasiones, sentimientos y ambiciones.

El particular modo en el que ambas historias van interrumpiéndose una a la otra, en un alarde de imaginación y talento narrativo, terminan por dotar a la novela de una fuerza irresistible y van trazando la trayectoria de unos personajes que se encuentran a merced de terribles acontecimientos: uno que lo sacrifica todo por amor, y otro, un preso, que presencia el desbordamiento del río Misisipi y descubre aspectos inesperados de su propia vida.

Una de las características más notables de la obra de Faulkner, es que todo aquello que sucede fuera de los personajes no tiene ninguna importancia o relevancia, solo cobrarán importancia en la medida en que sean parte fundamental de la forma en la que esos acontecimientos son vividos por ellos.

Esto suele ser visto por el lector como una especie de incoherencia, porque pareciera que se estuviese ante algo que le faltan partes, pero la realidad es que solo él mismo es quien es capaz de llenar esos “espacios en blanco” y solo lo conseguirá exitosamente si se entrega a la historia. Si hace esto, le será posible sentir lo que los personajes sienten, de ahí la maestría de la escritura de Faulkner.

Portada del libro Las palmeras salvajes de William Faullkner

Portada del libro Las palmeras salvajes de William Faullkner

Las palmeras salvajes viene a constituir un ejemplo más de la complicada narrativa faulkeriana. Como él mismo siempre la definió, esta obra constituye, una especie de “contrapunto estético”, donde este le da un ritmo narrativo, que, de otra manera, la estructura no sería digna del tema que se está tratando.

La complejidad de la estructura de la obra, las diferentes voces narrativas, las digresiones, los saltos temporales y las dos historias funcionando en paralelo, arman el imbricado mapa de múltiples caracteres que definen tanto a hombres como mujeres, el cual está limitado y determinado por los dos acontecimientos irreversibles de la existencia humana: nacimiento y muerte.

A pesar de todo esto, si hay un tema, el cual ponga en relación a ambas historias, y a esos dos acontecimientos irremediables, es el tema de la pérdida y el encuentro del amor. De esta manera, forma y contenido, marchan juntos dentro de la novela para así tratar de ilustrar la complicada realidad del hombre. Dos historias, dos hombres, dos mujeres y dos acontecimientos paralelos para siempre marcados por pares opuestos.

Aunque es evidente la complejidad narrativa y estructural de la novela, no deja de ser una obra cuya temática atrape al lector desde el inicio y en donde, si se prestan atención a los detalles, resulta sencillo entender, y sobre todo comprender, aquello que el escritor quería transmitir a través de los sentimientos y actitudes de los seres humanos en temas como las relaciones interpersonales, las dificultades, el abandono y la pérdida.

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