La Sibila, de Agustina Bessa-Luís

La escritora, Agustina Bessa-Luís, es considerada una de las mayores revelaciones de la literatura moderna portuguesa. Su segunda novela, La Sibila, publicada en el año de 1954, fue recibida con bastante entusiasmo por la crítica, después de haber ganado los Premios Delfín Guimarães y Eça de Queiroz.

En la novela, La Sibila, la autora sabe conjuntar a la perfección el pasado y el presente, poniendo las dudas, las angustias y los problemas más importantes que determinan la rigidez de los personajes que aparecen en un espacio agrícola típicamente regional.

La novela, La Sibila, describe la trayectoria de la familia Teixeira y de su casa centenaria que camina de la decadencia/ruina al resurgimiento grandioso/triunfal. Situada en el norte de Portugal, la casa de Vessada es el primer motivo para el registro de situaciones que tienen lugar tanto entre las paredes, como en los alrededores de la casa.

Las situaciones vividas y descritas revelan gradualmente el sistema de valores que rige un universo cerrado. Al mismo tiempo, dejan entrever la visión de mundo de los hombres y mujeres que pueblan este universo, notoriamente a partir de una fuerza que emana del lado femenino: bajo la dirección de mujeres fuertes y ambiciosas, capaces de luchar por el sacramento de su patrimonio.

El título, La Sibila, se remite a la figura clásica de la mitología griega. Pero en la novela, la palabra se refiere a la protagonista, Joaquina Teixeira, también conocida con el sobrenombre de la Quina. El libro no profundiza demasiado en la historia del nacimiento a la muerte de la protagonista, sino que nos narra la vida de dos generaciones anteriores de la familia Teixeira y de una posterior, además, de otras familias y amigos cercanos a esta.

La Sibila se encuentra plena de conspiraciones, corrupción e intrigas de parientes, criados, amigos y enemigos.

Agustina Bessa-Luís

Agustina Bessa-Luís

Podríamos calificarla como un drama en el que, al parecer, cada uno de los integrantes de la familia guarda un secreto. Además, a lo largo de la obra podemos observar severas críticas a la burguesía rural, aunque el tema principal de La Sibila se centra en exponer una reflexión sobre la dimensión metafísica del ser humano. Al final de la novela, la Sibila muere vieja y enferma, pero orgullosa de la casa que había salvado de la quiebra y de la fortuna que logró conseguir. En otras palabras, fallece con una sensación de triunfo.

La historia de la novela comienza y termina con Germa, su sobrina, hija de su hermano Abel, que representa una generación ya urbana, desenraizada de un espacio pueblerino que se encuentra presente durante la mayor parte de la narración.

Al morir, Quina delega a Germa, su continuidad, ya que en ambas existe la coincidencia de un estado de equilibrio. Son una especie de Sibila, en posesión de secretos peligrosos. En suma, La Sibila es la historia de una familia que alcanza la riqueza y la admiración de su pueblo, pero que, donde parece, todos sus integrantes viven a la sombra de esta misteriosa mujer.

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