El jardín de los cerezos

El jardín de los cerezos es una obra de teatro escrita por Antón Chéjov en el año 1904. Esta es la última de las piezas principales del escritor y se trata de una comedia escrita en cuatro actos, la cual se encuentra ambientada en el declive económico de la aristocracia rusa hacia finales del siglo XIX.

Durante este período, los hijos de los que antes habían sido sus esclavos se enriquecían y tenía lugar una inversión de papeles que ponía en entredicho: el modus vivendi de las tradicionales clases adineradas.

Chéjov con esta obra sitúa al espectador frente al mundo reaccionario de una clase aristocrática que parece no entender, y mucho menos aceptar los cambios: estudiantes crónicos incapaces de llevar a la acción lo que dicen y ex esclavos que rechazan ser liberados, terminan siendo avasallados por tiempos que cambian sin que ninguno de ellos lo perciba.

La nueva burguesía, a pesar de sí misma, llega para desplazarlos a todos ellos, aunque estos se niegan a aceptarlo y en el medio de toda la trama realista, irrumpe el simbolismo en la forma del sonido de una cuerda que se rompe.

Los personajes que presenta Chéjov en El jardín de los cerezos, son personajes de la vida diaria, por lo que se hace innegable que se está ante una obra realista y pragmática, en la que se da muestra fehaciente de personas, que al igual que todo el mundo, han tenido un pasado, en este caso bastante glorioso y lleno de abundancia económica y que, por falta de organización y planteamiento, lo van perdiendo todo.

Representación de El jardín de los cerezos

Representación de El jardín de los cerezos

Prueba de esto, es posible palparlo a través del personaje principal, Andréjevna, quien parece ser un personaje débil y quien afronta su destino como poco raciocinio. Esta abandona todo, sus hijas y tierra natal, para así huir con su amante, el cual se aprovecha de ella hasta el último momento.

Su hija, Ania, quizás por ser la más pequeña, es bastante idealista, llena de ilusiones y de proyectos futuros, lo cual hace que se perciba en ella la fuerza a diferencia del caso de Varia, a quien se le ve deprimida y que no toma el destino en sus manos con la valentía que esto amerita.

El amante, quien no juega ningún papel protagónico, es un personaje ausente. Todo esto, lo que da la impresión es de que no existe ningún personaje que sea heroico aun cuando cada uno acepta su destino final.

En esta obra no hay grandes peripecias, por lo que es de percibir que la misma se desenvuelve en lo cotidiano, lo que trae consigo la escasez de diálogos exaltados, pero donde sin embargo los pocos que hay resultan de gran belleza poética y tienen gran fuerza.

La única traición que se hace patente es la del amante hacia la protagonista, no hay injusticias, porque la vida misma puede justificarse como injusta, pero donde sin embargo los personajes parecen ser más víctimas de sus propias acciones de alguna otra cosa o acontecimiento externo.

Enlace para leer gratis El jardín de los cerezos.

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