El Guardián entre el Centeno – J. D. Salinger

Esta es una prueba más de la importancia de releer los clásicos a lo largo de la vida, no sé si cambian los libros o cambian las personas, pero la experiencia de la lectura nunca es la misma, lo puedo asegurar. Así fue también con «El Guardián entre El Centeno» que recuerdo haber leído hace mucho tiempo.

El estilo directo de Salinger está claro pronto en el párrafo de apertura, una narración en tono confesional y muy coloquial, como si el narrador hablara con el lector. Desafortunadamente, es imposible para los traductores convertir los argot de los años cuarenta y cincuenta de las calles de Nueva York a nuestro tiempo, por lo que algunas expresiones son un poco forzadas.

Caulfield, el protagonista, nos describe en detalle un fin de semana inusual con diversas conversaciones con los compañeros de clase, profesores, conductores de taxi, amigas en potencial, una prostituta e incluso dos monjas, mientras que mata el tiempo vagando por las calles de la ciudad de Nueva York, posponiendo la vuelta a casa por haber sido expulsado de un colegio interno por notas insuficientes en todas las materias, excepto en lengua inglesa.

La incompetencia es una constante en este fascinante personaje que bien podría ser llamado «looser» por una buena parte de la sociedad de consumo post-guerra norte-americana, una expresión tan típicamente local para todos aquellos que no encajan en el sueño americano. Una novela que podría ser llamada «de formación», de no ser por la total falta de interés de Caulfield en la maduración. Él es ingenuo y rebelde al mismo tiempo, y su mayor miedo es convertirse en adulto.

Holden Caufield, a pesar de ser un narrador poco fiable, demuestra en todo el romance, su simpatía incondicional por dos personajes, su hermano, tres años más joven, Allie, que murió de leucemia, y su hermana Phoebe, de sólo diez años, con quien le encanta hablar. No queda duda de que Salinger escribió una obra sobre la soledad y la inadecuación (no confundir con la alienación) que, a pesar de ser protagonizada por un joven de dieciséis años, puede expresar sentimientos de personas de todas las edades cuando se enfrentan a las exigencias de una sociedad y una vida sin sentido.

En realidad, es imposible no simpatizar, e incluso no identificarse con el rebelde Holden Caufield en muchas de las situaciones del libro. El propio autor nunca se adaptó, viviendo recluso por toda la vida; y escribió muy poca cosa más allá de esta novela definitiva.

El libro fue prohibido en algunas escuelas estadounidenses por contener lenguaje ofensivo, cuando el verdadero motivo de la censura, si es que puede haber un motivo para ello, fue haber demostrado la incoherencia y el absurdo de una sociedad enferma. Otra curiosidad sobre el libro fue haber influido en el asesino de John Lennon, según declaraciones del propio en 1980. No existe ningún pasaje de la novela que pueda inducir a un acto violento como este, pero sin duda demuestra el grado de locura de nuestro mundo contemporáneo, pobre Holden Caufield.

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