El Fantasma de Manhattan

Si bien no es uno de los trabajos más sonados del escritor inglés, El Fantasma de Manhattan es una apuesta de Frederick Forsyth por traer a la vida un clásico, e forma de secuela, formalizándolo y dándole un final bien merecido.

De Francia, lugar donde transcurren los hechos del Fantasma de la Ópera, pasamos a una Nueva York en pleno apogeo industrial, la cual está siendo asechada por una figura que poco a poco está ganando más poder, pero cuyo anonimato la envuelve de tal forma que la gente comprende una mezcla de miedo y respeto hacia ella.

Frederick Forsyth, conocido por novelas como La Alternativa del Diablo, El Cuarto Protocolo, Chacal y Los Perros de la Guerra, ahora trae un trabajo de investigación y ficción tan detallado que muy difícilmente puede encontrar símil en corrientes literarias actuales. El libro es una amalgama de fantasía obscura, realismo, thriller y aspectos góticos de la Nueva York de inicios del siglo XX.

Tanto para amantes de la clásica historia sobre el ser que vive bajo los suelos de la Gran Ópera de París, como para aquellos iniciados en las andanzas del Fantasma, el prólogo hará que cualquiera se siente inmerso y familiarizado con cada aspecto. Todo un trabajo cinco estrellas, de principio a fin.

El Fantasma de Manhattan

El Fantasma de Manhattan

De París a Nueva York

La historia es relatada mediante fragmentos o pensamientos de personajes específicos, otorgando un pluralismo y detallado de caracteres tan rico como la línea argumental en sí. Partiendo de los eventos culminantes de la obra original, pasando a la pluma del escritor inglés, el cual dicta que no hubo tal final para el Fantasma, solo un periodo de transición y ascenso.

Ahora como empresario, oye la noticia de que cierta cantante de ópera se parecerá en Nueva York, esta cantante fue su trágico amor, con quien compartió una desventura conocida por muchos. Hace lo humanamente posible por encararla y rogar un perdón, sin saber que más de uno se esconden a sus espaldas, impidiendo su cometido.

Posee elementos, tanto de antaño como originales, y sus personajes reflejan diversos estratos de la Nueva York en apogeo industrial: el civil, el trabajador, el magnate, el ayudante y secretario, el extranjero, el padre de familia y el periodista, siempre presente en cada acontecimiento.
La investigación previa

Para este trabajo, Forsyth se basó en el musical de Broadway del Fantasma de la Ópera de Andrew Lloyd Webber más que en el trabajo original de Gaston Leroux, el cual tildaba de incompleto o con fallas graves que debían corregirse; eso y por el hecho de las dudas al final de la historia, fueron los motores que impulsaron a Forsyth, ávido periodista a colocar el punto final.

Un capítulo final que sirve como oda al periodismo, esta novela supone un trabajo digno del gusto para cualquier amante de la carrera, siendo el mismo autor menester de un diálogo (que bien puede ser mencionada como ruptura de la cuarta pared) para con el lector sobre la importancia de la comunicación social y popular, dando pequeños consejos sobre cómo encontrar la verdad.

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