De Profundis – Oscar Wilde

El caso es infame: en 1895 Oscar Wilde, autor ya reconocido y alabado por obras como El retrato de Dorian Gray y piezas como Salomé, es condenado a dos años de prisión por “actos inmorales con hombres jóvenes”.

Este libro, en realidad, es una larga carta escrita en la cárcel, después de largos meses en que Wilde permaneció sin recibir ninguna coincidencia de Lord Alfred Douglas, conocido como Bosie. A lo largo de la carta, las circunstancias del caso se vuelven claras, la verdad es revelada sin medias palabras por un Wilde muy diferente de aquel que escribió sus obras más famosas. Algunos escritores son tan extraordinarios que todo lo que componen, se convierte en arte, teniendo ellos esa intención o no; y este es el caso de la presente obra.

Ya sea que conozcas la obra del escritor o no, cuando Wilde comienza a relatar el modo en que su vida estaba dominada por Bosie, lo que más impresiona es como una persona de inteligencia precisa como Wilde, se vuelve un juguete entre las relaciones de Lord Alfred y su padre (misma que lleva Wilde a los tribunales); arrastrándolo a la completa quiebra y endeudamiento. Es así que Wilde afirma, que sólo una persona “de naturaleza absurdamente buena o de indescriptible estupidez” podría haber dejado que las cosas llegaran a este punto. Refiriéndose, con esto, a su persona.

La primera parte de la carta habla directamente con Bosie sobre todo el mal que este ha cometido contra Wilde – y en contra de sí mismo –, pero en cierto punto, el autor se mueve hacia caminos filosóficos y poéticos, iniciando una larga y profunda reflexión sobre diversos temas: la sociedad, el arte, el sufrimiento, el autoconocimiento, la vida de Cristo, la religión y la razón, la bondad de los pobres, entre otros. De Profundis, así mismo, representa una síntesis del pensamiento que Wilde desarrolla durante los largos meses de encarcelamiento, cuando no tuvo otro remedio que enfrentarse a su pasado y sus acciones, intentando encontrar, de nuevo, un sentido para su vida.

Es particularmente interesante el análisis que hace de Bosie, un joven cuyo odio por su padre ha segado con todos sus otros sentimientos, de modo que se ha vuelto incapaz de empatizar con el sufrimiento ajeno. Lord Alfred, dicho sea de paso, es descrito como la criatura más despreciable, mezquina y oportunista que ha caminado sobre la tierra. Lo más llamativo es que sus exigencias absurdas son atendidas por Wilde.

El escritor, a pesar de reconocer cómo los tres años de relación han sido destructivos “tanto desde el punto de vista intelectual como ético”, con distintos grados de amargura y en diferentes momentos, es completamente incapaz de poner fin al caso. A medida que comenta episodios específicos, presenta excusas para no tener que abandonar al joven: la muerte del hermano de éste; su propia bondad y afecto; el hecho de que Bosie no deja de perseguirlo, incluso cuando se cambia de país, etc. Los propios amigos de Wilde, que le insistieron para que cortara relaciones con el chico, debían estar conscientes de que se estaba autodestruyendo con aquella relación.

En realidad, la carta es fascinante por presentar un contraste entre la lucidez y la ceguera de Wilde, en relación con Lord Alfred. El tono nada misericordioso de las críticas agudas al comportamiento del adolescente (afirmando, entre otras cosas, que no tiene una pizca de imaginación o sensibilidad poética, y que cuando se involucró con Wilde se infiltró en una esfera demasiado alta para su comprensión limitada), es una contradicción, cuando el propio hecho de escribir la carta supone una esperanza de redención de los sentimientos más nobles de parte de Bosie.

Para el lector, da la impresión de que el joven es completamente incapaz de tal cosa. A pesar de todo el desprecio y la falta de compasión que Bosie demostró durante la relación; Wilde llega a decir que la mejor calidad del joven era “su confianza absoluta de que yo lo perdonara”. Por ello, podemos reconocer que un tono de esperanza impregna la carta, a pesar de la desesperación profunda de Wilde, en relación a los eventos terribles que narra y a su situación actual y futura.

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