3 libros ideales para los amantes de la filosofía

¿Eres un lector apasionado por la filosofía? Si es así, sin duda alguna, los siguientes libros te encantarán, si no es que ya ha leído alguno. Echa un vistazo y disfruta:

La Muerte de Iván Illich, de León Tolstói

La Muerte de Iván Illich retrata la apatía existencial de la vida de un rico propietario; siguiendo la línea de la “denuncia filosófica” de una existencia vacía, pero con la peculiaridad de centrarse en el modo de vida burgués.

En la historia, postrado en su lecho de muerte Iván Ilich reflexiona profundamente sobre su vida. La angustia le lleva a darse cuenta de lo infeliz que fue su trayectoria, marcada por la obsesión con las apariencias, con la búsqueda incesante de cargos de prestigio, en los juegos de intereses y poder, que no servían sino para alimentar su ego inflado de juez austero y exitoso. Cerca del final, sin posibilidad de recuperación, se da cuenta de que todo su esfuerzo ha sido en vano, que todo aquello por lo que luchó (una vida de apariencias, de prestigio social envidiable) lo había abandonado. Ilich se encuentra solo ante la muerte, inseguro, incluso en relación a la sinceridad del amor que le profesan su esposa e hijos.

“La Muerte de Iván Ilich” es una novela corta, que en pocas páginas “pone el dedo en la herida”. Es una historia conmovedora y genial. Pero, por encima de todo, es un relato de miedo, que nos lleva a enfrentarnos cara a cara con la muerte, o mejor dicho, con nuestra propia muerte.

Demian, de Herman Hesse

“Quería tan sólo intentar vivir aquello que brotaba espontáneamente de mí. Pero, ¿por qué me era tan difícil?” Con esta cita se abre la lectura de “Demian”, la obra maestra del escritor alemán Herman Hesse, publicada por primera vez en 1917, una obra que sigue la tradición de la “novela de formación” (Bildunsroman) iniciada siglos antes con “Los Años de Aprendizaje de Wilhelm Meister”, de Goethe.

En el libro, el lector acompaña la trayectoria del joven Emil Sinclair, que narra cómo la amistad con un joven misterioso (Max Demian) influyó en el decisivamente en sus reflexiones libertarias sobre la religión, la moral, la sociedad, el estado, el amor, entre otros temas. Es una novela de carácter profundamente filosófico. El capítulo en el que Sinclair habla sobre como el “culto a Beatrice” (la pasión platónica de la protagonista) le ha ayudado a afrontar la soledad cuenta con algunos de los pasajes más sensibles escritas en toda la historia de la literatura mundial.

“Demian” es uno de esos libros que todos deberían leer antes de morir. Un libro imprescindible, que debe ser leído al sonido de la “Pasacalle en Re Menor”, de Dietrich Buxtehude, porque “el que quiere nacer tiene que destruir un mundo”.

Demian, de Herman Hesse

Ser y Tiempo, de Martin Heidegger

Publicado en 1927, “Ser y Tiempo” representa el diseño audaz de una de las mentes más preciadas que la humanidad ha conocido. En esta obra (inacabada, por cierto), el filósofo alemán Martin Heidegger se propone discutir el problema del ser en el mundo a partir del método fenomenológico de Edmund Husserl. Como el hombre es el ser que se presenta inmediatamente en la conciencia, desprovisto de las suposiciones de la metafísica, Heidegger investigará el ser por medio de la existencia humana (el ser de, en y con el mundo). Depurando, su objetivo es establecer la medida de la existencialidad del individuo, en el que encontrará los conceptos de existencia inauténtica y existencia auténtica — esta última relacionada con la noción de angustia.

En definitiva, “Ser y Tiempo” no es una lectura fácil. Sólo la sinopsis de la obra ya demuestra que el lector necesita disponer de un marco teórico-filosófico mínimo, con el fin de contextualizar el problema sobre el cual se centra el filósofo. El lenguaje heideggeriano tampoco es simple. Por el contrario, los términos que emplea son extremadamente complejos, algunos, verdaderamente intraducibles, motivo por el cual la comprensión profunda de esta obra requiere del lector un mínimo de conocimiento acerca de la libertad sintáctica proporcionada por la lengua alemana.

Ser y tiempo

Nada de esto, sin embargo, debe desestimular la lectura de esta obra canónica del pensamiento filosófico-ontológico de la humanidad. Todos los obstáculos apuntados son perfectamente vencibles, especialmente si el lector dispone de un tutor que le ayude a entender el intrincado léxico del diccionario heideggeriano. Cualquiera, por lo tanto, puede leer: “Ser y Tiempo”.

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